El ojo del huracán. Paz en lo caótico. 19-02-2022

Me acerco a lo caótico como la vivencia, bastante molesta para nuestra naturaleza humana, de imprevistos, despojos y quiebres en nuestro sistema de expectativas. No solo no llega lo esperable sino que las adversidades vienen como las olas en un mar tormentoso, sin tregua. La pregunta suele ser ¿qué más me puede pasar? Y lo duro es que no es una pregunta infundada.Pero lo caótico se aumenta cuando, además, buscamos refugio en el” sentido común” de nuestro entorno y advertimos que las coordenadas y valores antes compartidas ya no están. La enorme heterogeneidad de posiciones, la sorpresa de ver cuánto desacuerdo nos rodea, la violencia que se percibe en el ambiente y la ignorancia que cunde detrás de la fanfarronería de los que pretenden definir la realidad, nos deja un sedimento de malestar casi permanente que podemos identificar como caos.

Conozco una familia profundamente rota por las desavenencias entre los hermanos en torno a vacunar o no a sus padres ancianos. Sorprende como lo caótico tomo el cuerpo de vínculos que eran amables. Uno me dijo “la crisis sacó la hilacha”, yo creo que no pudieron gestionar el caos de un ambiente de desaveniencias vinculadas nada menos que a la vida y la muerte. Eso es caos, un sistema que deja de funcionar como unidad y entra en una dinámica de auto agresión.

La crisis política argentina es un ejemplo patente. Los unidos de ayer son enemigos hoy y las alianzas van y vienen con una inestabilidad que abruma. No hay culpas, no es un pecado de los políticos no seamos tan duros, el piso se mueve constantemente y cada uno tiene su propio punto de equilibrio. Son tiempos en los que florecen las neurosis : esos mecanismos defensivos que alguna vez nos salvaron, erráticamente, pero en fin, de sufrir. El obsesivo se torna más obsesivo, el piadoso más piadoso , el fanático más fanático y el violento agrede más. El payaso va a hartar con sus chistes y el depresivo se mete en la tumba de su tristeza convencido de que el mundo es una mierda.Y, además, con el megáfono de las redes, todos quieren hacer oír su voz sobre por dónde hay que huir en el tembladeral. La vivencia de lo caòtico es profunda, desafiante y peligrosa sino sabemos nombrarla y ubicarnos frente a ella. Hay muchas lecturas sobre el caos que nos concierne. Hay lecturas políticas, económicas, psiquiátricas, históricas y todas son necesarias. Pero uno se puede perder caóticamente en ellas, y sobre todo perder tiempo precioso, sino advierte que ninguna es total justamente porque la esencia del caos es mezclar, separar lo que estaba unido y viceversa.

En el centro del huracán hay un ojo de quietud y silencio. Aquì un video muestra un avión volando en ese centro.https://youtu.be/yHXstsrWj7s

Toda la destrucción que arrasa gira en torno a un centro donde no vuela ni una mosca. Buena imagen para encarar nuestra charla de este sábado en Radio Galilea. Trataremos de darnos cuenta de hasta qué punto lo que vivimos y sentimos está ligado a un tiempo de caos. Cuánta queja acumulada se puede acomodar en ese estante de la historia que nos toca vivir y, asumiendo el mundo que nos toca, buscar al Dios de la paz que puede caminar sobre estas aguas y calmar las tormentas.

Al menos …..en el centro de nuestro corazón llamado a ser el ojo del huracán. Hasta mañana a las 9.30 en www.radiogalilea.com.ar

https://go.ivoox.com/rf/82467472

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