«Yo no voy a tener hijos” 09-04-2022

Cada vez es más frecuente escuchar esta afirmación en jovencitas y no tanto… Lo que me llama la atención es que ya la escucho en niñas. 

Suelo preguntarles los motivos por los cuales han decidido renunciar a la maternidad, no sin antes dejar en claro que es una opción totalmente válida, claro. Una vez corridos los prejuicios que llevan a que el solo hecho de preguntar me coloque en defensora de mandatos atávicos sobre la maternidad, pude recoger algunas respuestas de las más variadas. Acá van algunas de ellas. No quiero traer hijos a este mundo duro, feo o amenazante (u otros rasgos negativos) No tengo pareja y es muy difícil encontrar una que se pueda proyectar en el tiempo. No puedo asegurar mi futuro laboral o económico. Quiero viajar y conocer el mundo y con niños no se puede. No tendría hijos sin tener una casa y una realidad confortable. Quiero hacer carrera en mi profesión y con hijos no se puede. No tengo espacio en mi vida para niños.etc 

Como se puede observar casi todas las respuestas parten de una carencia, o sea comienzan con un NO. En mi experiencia personal pocas veces he encontrado mujeres que expresan un proyecto alternativo que descarta la maternidad por superación.

Cualquiera sea el origen de la  decisión suele darse de bruces con voces parentales que aún siguen pensando que una mujer sin hijos es una vida seca, amenazan con soledades y arrepentimientos tardíos o sienten un oscuro dolor al preguntarse ¿En qué habremos fallado para  que nuestra hija no quiera, tener hijos? Y claro, fallas hay y va a haber siempre en toda relación humana pero eso no significa que sea la causa de su decisión. La creencia de que  una mujer sin hijos es una mujer incompleta sigue presente y en algunos casos opera como condición del afecto y la valoración personal…

La resistencia a los mandatos ancestrales que señalaban a la maternidad biológica como la plenitud de la realización femenina está en pleno auge, sin embargo es posible pensar si no se ha erguido un nuevo mandato: el anti-mandato. Si fuera así, si la no maternidad fuera  una suerte de clima de época que penetra con fuerza determinante en la representación que las pibas hacen de sí mismas, adoptando modelos muy difundidos de mujer sin hijos, necesitamos reflexionar sobre ellos. Reflexionar sobre mandatos subconscientes que vienen tanto de la familia como de la cultura que habitamos, para escuchar en profundidad el cuerpo del deseo personal, que es la voz más sagrada de nuestra identidad. 

Tal vez esta sea una de las decisiones más difíciles de tomar porque nos liga a un reloj biológico  insobornable: la fecundidad del cuerpo femenino tiene plazo. Los tiempos son cortos y las expectativas de realización personal son altas. No se puede todo, claramente, y hay que elegir ¿Qué se pone en juego en ésta elección, más allá de las historias personales? La trascendencia. Un instinto que expande el yo y la vida.

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