“Vengan a mí todos los que están fatigados y cargados, y yo los aliviaré… porque mi yugo es suave y mi carga es ligera.” Mateo 11,28-30
El Adviento es un tiempo de gracia.
Un tiempo para quitar nuestras máscaras —porque todos cargamos alguna— y ponernos en la fila de los humildes. Un tiempo para liberarnos de la ilusión de autosuficiencia, de la fantasía de omnipotencia, de ese impulso de querer controlarlo todo. Cuando reconocemos nuestros límites, comienza realmente una vida nueva. Y la vía es una sola: la humildad.
Este sábado vamos a poner este llamado a la humildad en relación con un tema donde se vuelve especialmente arduo: el acompañamiento a familiares con demencia. Padres, cónyuges, hermanos que se van perdiendo en una neblina mental que erosiona la identidad y desborda a quienes los cuidan. Allí, en los bordes del agotamiento, también el cuidador va perdiendo registro de los límites propios y del paciente : exigencia, amor, rabia, culpa, desesperación… todo se mezcla en esa misma niebla.
Acompañando a quienes acompañan, pude escuchar voces marcadas por mandatos muy antiguos, nacidos en épocas muy distintas a las nuestras. Épocas en las que la familia—clan—tribu contaba con muchas manos para cuidar a sus miembros hasta el final. Tiempos de casas grandes, con varias mujeres dedicadas casi por completo a la tarea del cuidado.
Hoy, en cambio, vemos mujeres solas, muchas ya mayores, trabajando o cuidando adolescentes, tironeadas por todos los frentes. Es como vivir en una verdadera cama de Procusto: aquel personaje de la mitología griega que forzaba a los viajeros a encajar en su cama, estirándolos si eran cortos o amputando lo que “sobraba”. Así también muchos sienten que deben encajar en roles imposibles, moldeados por exigencias que los destrozan o los estiran más allá de lo humano.Estimaciones: La cifra más citada es de alrededor de 500.000 personas afectadas, aunque algunos informes manejan rangos de 300.000 a 400.000 casos.Se estima que el número total de personas que viven con demencia en Argentina en 2024 es cercano a un millón de personas (982.000).
- Prevalencia en adultos mayores: Se calcula que 1 de cada 8 personas mayores de 65 años en Argentina padece la enfermedad.
- Proyecciones: Se espera que la cantidad de casos se duplique en los próximos 25 años, lo que representa un desafío significativo para el sistema de salud.
Este programa busca traer noticias liberadoras para quienes sienten que su salud ya no alcanza para sostener tantos frentes, pero aun así viven con la angustia de no poder más.
Conversaremos con Carolina Ozan, Licenciada en Trabajo Social, acompañante terapéutica, Diplomada en Políticas del Cuidado y Presidenta de la Fundación Espacio Son Raíces.
Y no se pierdan el testimonio de Laura. Su proceso de aceptar sus límites en el cuidado de su esposo con demencia fue largo, doloroso y de una profundidad espiritual conmovedora. Pero el desenlace ha sido tan armonioso, tan rico y tan saludable, que vale la pena escucharlo.
Para obtener más información sobre la demencia y los recursos disponibles en Argentina, se puede consultar a organizaciones como Alzheimer Argentina (ALMA) o el Programa Nacional de Control de Demencias y Enfermedad de Alzheimer (Pronadial) de la Facultad de Medicina de la UBA.
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