La vida se perece tanto a un tejido, que pensar en él es descubrir hilos que nos amarran a la vida.
Al tejer se contempla la vida, la pacifica, la hace alegre y ritual y a la vez, entraña explicaciones como soluciones alternas de la existencia y de los misterios y mitos inexplicables que presenta. Según las culturas, los cultos a las deidades, explican la presencia del tejido como principio de vida.
La enseñanza del oficio -tan innato al hombre primitivo- se transmite a través de mitos que encierran el principio de la vida señalando el tejido como la explicación de los fenómenos de la naturaleza, del hombre y la muerte en toda estancia. Donde el pensamiento racional y científico no han nacido es donde surgen más extensas y variadas enseñanzas alrededor de la actividad del tejido.
En él se desatan los misterios y leyendas míticas más fantásticas encargadas de aclarar o darle sentido a la existencia del grupo, a sus creencias y costumbres.
Nadie pero nadie sobrevive sin una trama que los sostenga.O el hombre moderno aprende a tejer o caerá por los vacíos de su existencia.


