Aclaró 725- Entrevista al P. Juan Gabriel Arias 10-10-2019

HOY EN NUESTRO TEMA CENTRAL:
La historia del cura hincha de Racing que espera al Papa en Mozambique.
Compartimos la charla con el P. Juan Gabriel Arias, sacerdote misionero porteño que en el 2000 empezó a trabajar como cura en Mozambique.
Apasionado de la misión «ad gentes», es decir, hacia los lugares donde no hay Iglesia, Arias también es un hincha fanático de Racing, club del que también es dirigente. Orgulloso, lleva tatuada en su brazo derecho una imagen de Jesús junto al escudo de la Academia y, como ya había sido «cura villero» en Barracas, pintó de celeste y blanco -los colores de su club, pero también de la Virgen-, la iglesia de Mangunze, la pequeña localidad de Mozambique donde es párroco desde 2014.
Enclavada en una zona rural, Mangunze queda a 240 kilómetros de Maputo, la capital del país y a 35 kilómetros de Xai-Xai, capital de la provincia de Gaza. Allí, todo el mundo lo conoce. Es el único cura y el único blanco de una zona muy pobre -como el resto de este país, ex colonia portuguesa del sureste de África-, donde viven 75.000 personas, «no hay electricidad, ni nada», según contó.
Juan, llamado Joao, para misionar allí aprendió no sólo portugués, sino shangana, la lengua local y está estudiando shope, «algo fundamental porque la mayoría no habla portugués». Suele estar comunicado con el mundo gracias a una antena satelital que permite la telefonía móvil, gracias a paneles solares tiene luz y suele recorrer las 45 comunidades que tiene a cargo en una camioneta 4×4 que le regaló Francisco. «Las comunidades más lejanas están a 90 kilómetros de caminos de tierra, selva y arena», cuenta, destacando, riendo, que su vida «es mucho más sencilla que cualquier Daktari o Tarzán».
Independiente desde 1975 y desgarrado por una guerra civil de 17 años que causó un millón de muertos y cientos de miles de desplazados internos, Mozambique al principio tuvo problemas con la Iglesia católica. «Era vista como colaboracionista del dominio de los portugueses y por eso después de la independencia, en dos años se fueron 1700 curas y monjas. Hubo un éxodo: muchos se fueron por propia voluntad, porque vieron que la Iglesia estaba perseguida, que no había lugar, algunos fueron echados; otros se quedaron y fueron impulsores de una nueva estructura de Iglesia, hecha desde cero con las bases del Concilio Vaticano II», contó el padre Arias.
En un país de 30 millones de habitantes en un territorio más grande que dos provincias de Buenos Aires, muy rico en recursos naturales -carbón, gas natural, petróleo, oro y diamantes-, la pobreza es extrema. «El gobierno lucha para erradicarla. Hay distintos niveles, como en todas las sociedades, pero hay gente que no tiene para comer. Cuando no llueve y hace ya cinco años que hay sequías, pasan más hambres. La salud, la educación, el trabajo, son grandes problemas, porque no hay acceso», dijo. «Entre la situación de pobreza más extrema nuestra y una situación de pobreza normal de Mozambique, la de Mozambique es muchísimo peor y mucho más desamparada que en Argentina. En Argentina siempre podés tramitar la AUH, vas a un hospital y te atienden, podés acceder a ciertos beneficios, planes, cosas. Ahí no hay nada», agregó, al señalar, por otro lado, que más de la mitad de la población de Mozambique tiene menos de 18 años.

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