DAR, DARSE Y DARME 

“Yo siempre estoy para … pero cuando yo  necesito, no hay nadie .”

 “Siempre soy yo el que propone, el que llama, el que sostiene.”

“Me desviví por esta relación pero me quedé con el corazón seco y vacío” 

“Sacrifiqué toda mi vida por ustedes y ahora nadie está cuando yo necesito.”

“Siempre pensé primero en vos, nunca en mí.”

“Renuncié a todo por criarte…”

Frases que habrás escuchado, pensado  o dicho ¿Verdad?

Quejas, dolores y frustraciones profundas, profundas, si las hay. Algunas nos incapacitan para volver a amar, tal  como lo inmortalizo el tango…

“Si yo tuviera el corazón, el corazón  que di. Si yo pudiera como ayer amar sin presentir “(Uno)  

Dar parece, a primera vista, algo simple. Un gesto noble, casi incuestionable. Dar tiempo, dar atención, dar afecto. Pero cuando uno se detiene un poco más, aparece una pregunta incómoda: ¿desde dónde damos?

Porque  hay un dar que nace de la abundancia, de algo que simplemente desborda. Y hay otro dar, más silencioso, más difícil de reconocer, que nace de una necesidad: la de ser vistos, queridos, elegidos. Y ahí el dar ya no es tan transparente.

Entonces surge otra pregunta, todavía más incómoda: ¿cuánto de lo que damos es una forma sutil de esperar algo a cambio?

No se trata de juzgar. Sería demasiado fácil y moralino  decir que está mal esperar algo a cambio. En la Iglesia se nos ha machacado demasiado con eso de dar sin esperar nada y cuando se lo intenta durante años, aparecen luego unas facturas IMPAGABLES.

En realidad, esperar es profundamente humano. Necesitamos a alguien que alguien que escuche sin juzgar, alguien que no trivialice, alguien que legitime el dolor.

 El problema no es la expectativa de reciprocidad. El problema es cuando no sabemos que está ahí. Cuando damos creyendo que no esperamos nada… pero en el fondo sí esperamos. Y mucho…. Por eso las grietas que aparecen son…. ¡¡TAN HONDAS! 

Te propongo que conversemos sobre esto y busquemos en la espiritualidad bíblica como se curan estas heridas y se  evita que las ingratitudes nos roben la ilusión y la alegría de dar .

    ¿Conoces esta clase de frustración? ¿Qué  le dirías a alguien que la está viviendo? ¿Se puede realmente dar, darse sin esperar reciprocidad? 

🎧 Escucha el audio completo aquí:

https://www.ivoox.com/player_ej_172973157_6_1.html?c1=a1132e

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *