UN FANTASMA RECORRE EL MUNDO
«Porque nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas». (Efesios 6,12)
Europa parece volver a vivir un período de intensa agitación social y política. En las últimas semanas hemos asistido a movilizaciones y disturbios en reclamo del derecho a la vivienda, una educación de calidad, salarios dignos, pensiones suficientes y un costo de vida soportable. Se incendiaron edificios, se destruyeron comercios y se ocuparon escuelas, universidades y museos. Al amanecer, algunas ciudades parecían haber soportado un bombardeo.
Las protestas se extendieron rápidamente: de Francia a Italia, España, Albania, Portugal, Marruecos, India, Chile, Bolivia, Estados Unidos… En total, 38 países registraron movilizaciones vinculadas a las dificultades de la vida cotidiana. La gran mayoría de los manifestantes rechaza la violencia y la atribuye a grupos infiltrados que actúan como fuerzas de choque. En 20 de los 38 conflictos, las fuerzas de seguridad respondieron con una represión violenta.
«Algo huele mal en Dinamarca», diría Hamlet, en la obra de Shakespeare.
Y lo que parece andar mal es el sistema. Hay un denominador común detrás de conflictos sociales que estallan en culturas tan diferentes: el sistema hegemónico que nos atraviesa y del que todos formamos parte. Llámese capitalismo, neoliberalismo o neocapitalismo.
Pero ¿qué tiene de malo este sistema?
Además de la contundente denuncia del papa Francisco —«este sistema mata»—, numerosos pensadores vienen describiendo sus consecuencias con expresiones inquietantes: necro-economía, sistema caníbal, sistema vampírico, capitalismo gore, ruleta de la muerte, capitalismo fósil, capitalismo canalla, capitalismo zombi…
Detrás de cada nombre hay libros, investigaciones, cátedras y conferencias que preceden largamente a las barricadas y a las piedras que hoy vuelan contra la policía.
Y, sin embargo, ¡todos lo elegimos! Si no es mediante el voto, lo hacemos —al menos en parte— a través de nuestras facturas, nuestros consumos y nuestros estilos de vida. Parece ser un monstruo amable, este…
Te invito a tomar un poco de distancia para observar el sistema y preguntarnos dónde radica su a-moralidad. ¿Qué mecanismos la sostienen? ¿Cómo se construye el mito de que no existe ninguna alternativa, de que es imposible salir de él?
«Es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo». (Fredric Jameson)
Te invito a desaprender las distopías cotidianas, desconfiar de las etiquetas vacías, las frases remanidas y los binarismos estériles. A intentar comprender algunas de las dinámicas psicológicas del capitalismo que permanecen invisibles para nosotros, como el mar para el pez.
Un darse cuenta, quizá fugaz, pero suficiente para empezar a pensar que imaginar «otro mundo posible» no es una quimera.
Nuestro interlocutor es un lujo: ha tenido la generosidad de dialogar con nosotros durante una hora. ¡NO TE LO PIERDAS!
Imanol Zubero, doctor en Sociología y diplomado en Teología Católica, es profesor de la Universidad del País Vasco, miembro de la Asociación Vasca de Sociología y Ciencia Política, conferencista, escritor y militante de la vida.
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