Durante estos días los argentinos hemos visto algo que se repitió una y otra vez en la Selección.
Cuando parecía que el partido estaba perdido Cuando el miedo empezaba a instalarse, el equipo encontraba otra vez el camino. Y cuando muchos pensaban que ya no había resto, aparecía un gol más.
Una remontada.
Después otra….Y otra.
No sé si el fútbol es un mensaje de Dios. Pero sí sé que Dios suele hablarnos a través de aquello que logra emocionar a un pueblo entero. Y cuando millones de personas sienten al mismo tiempo esperanza, angustia, y luego alivio y alegría, vale la pena preguntarse: ¿qué nos está diciendo esta historia?
Porque quizás la remontada no sea solamente una cuestión deportiva.
Tal vez sea una palabra para nosotros.
Argentina lleva años viviendo una especie de empate permanente con sus propios problemas. Cada vez que parece avanzar, algo la vuelve a detener. Inflación, pobreza, enfrentamientos interminables, desconfianza, corrupción, desencanto… Como en esos partidos donde uno festeja un gol y enseguida recibe otro.
Y llega un momento en que aparece la resignación.
«Siempre pasa lo mismo.»
«No vamos a salir nunca.»
«Esto no cambia.»
Pero la Selección mostró otra lógica: La de no entregar el partido.
La de no quedarse discutiendo el gol recibido.
La de volver a empezar una y otra vez.
En la Biblia hay una frase que se repite constantemente: «Levántate.»
No dice: «Nunca vas a caer.» Dice: «Volvé a levantarte.»
La fe nunca prometió una vida sin derrotas. Prometió la fuerza para no convertir las derrotas en destino.
Este sábado en Radio galilea quiero hablarte de eso: la REMONTADA. Tal vez haya palabras para tus propios partidos
https://www.ivoox.com/player_ej_177514222_6_1.html?c1=a2122e


