-¿Quién confió en el Señor y fue defraudado? -Eso pregunté una vez ante un auditorio de gente creyente.
Nadie levantó la mano.
Insistí: -Vamos con honestidad pregunto. Sean sinceros…-
Solo una persona muy tímidamente levantó la mano. La felicité.
Si fuera posible que un centenar de personas pusiera su esperanza en Dios y ninguna se sintiera frustrada huiría de ese grupo por considerarlo una secta de gente alienada.
Lo cierto es que necesariamente crecer en la fe supone frustrar las ilusiones, o al menos algunas. Lo que no suelen decirnos los vendedores de ilusiones es que la mayoría de nuestros sueños y esperanzas morirán tarde o temprano, y eso es lo mejor que nos puede pasar. Lamento desilusionarte, pero detesto la mentira especialmente cuando tiene que ver con Dios.
La esperanza es lo último que se pierde, dicen. Y es verdad. Dios quiera que no la pierdas nunca porque allí termina la vida y comienza el sobrevivir. Pero la esperanza no es lo que habitualmente creemos..una expectativa de que algo cambie a partir de una intervención divina o mágica…
Han puesto los fracasos en crisis tu esperanza?

