¿Y SI DIOS TUVIERA ROSTRO DE ABUELA?

A lo largo de la historia de la espiritualidad cristiana, los místicos y los autores sagrados de la Biblia han recurrido a las metáforas más diversas para expresar su experiencia de Dios. Porque hay vivencias que nos desbordan y para las que las palabras siempre parecen insuficientes.

Así, Dios aparece como guerrero, rey, padre, madre, juez, mendigo, esposo, amante… ¡y hasta como un marido engañado, en el desconcertante libro del profeta Oseas!

Yo tuve una experiencia personal que me abrió una puerta inesperada. En la sala de espera de un consultorio médico, pude contemplar a Dios como una abuela.

A partir de allí, me puse a buscar en la Biblia y en la tradición espiritual las huellas de ese rostro de Dios. Y las fui asociando con la abuela arquetípica que habita nuestro imaginario colectivo, más allá de la abuela concreta que cada uno haya tenido.

Esa abuela que ofrece su presencia cuando faltan todas las demás. La que hospeda el alma con un delantal de mimos. La que permanece cuando todo cambia, corrige con compasión, siempre tiene tiempo para escuchar y nos cuenta las historias que merecen ser contadas: las historias de la vida.

Te invito al decimosexto retiro de la Comunidad Galilea, para explorar juntos ese rostro abuelar de Dios: un rostro doblemente materno, como el de las abuelas.

Animate a dejarte mirar por una mirada tan antigua y siempre nueva. Y permití que su ternura, su sabiduría y su firmeza vuelvan a nutrir las raíces de tu alma.

El 21, 22 y 23 de noviembre

Más información aquí

https://forms.gle/KF5LBt6uEfKS8urg7

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *