María Laura Alarcón, licenciada en Archivología y docente en Planificación Archivística de la Universidad FASTA , archivista de la Colonia Psiquiátrica de Oliveros (Santa Fe) desde el año 2008 , y del Centro Regional de Salud Mental «Agudo Ávila» de Rosario desde el 2024.
También integra la Red de Archiveros Graduados de Argentina y la Red Federal de Archivos por la Memoria y Salud Mental.
Tres toneladas de memoria que casi se vuelven cenizas
Esta es la historia de Laura Alarcón, una trabajadora que fue enviada al archivo de la Colonia Psiquiátrica Oliveros. Las autoridades le dieron una orden directa y fría: quemar tres toneladas de documentación histórica acumulada desde 1943 para “hacer espacio”.
Cualquiera hubiera obedecido para evitarse problemas en el trabajo. Pero Laura miró esos papeles y vio lo que las autoridades querían invisibilizar: vio historias de vida, fotos, pasaportes y los registros de miles de personas que pasaron su existencia bajo el encierro. Vio derechos humanos.
Su respuesta fue un rotundo: “No lo voy a aceptar”.
Durante años, en un trabajo solitario y silencioso, Laura no solo protegió esa memoria, sino que además descubrió baches escalofriantes e inexplicables en las actas durante la última dictadura militar.
Gracias a que se plantó, la información que hoy les compartimos en el carrusel (y que la mismísima Laura se encargó de rescatar y clasificar) hoy es la base para transformar el sistema de salud mental.
Hay quienes piensan que los archivos son papeles muertos. Laura nos demostró que son el refugio de nuestra verdad.
La historia de Laura nos deja una pregunta incómoda: ¿Cuánta de nuestra memoria se habrá perdido en los fuegos de la negligencia?
EN REDES: @archivistasoy
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