SE NOS HA MUERTO UN SUEÑO

A veces, lo que muere no es una persona ni una historia concreta, sino algo más frágil: un sueño. Ese “entre el pájaro y la rosa” del que habla el poema —algo que apenas se veía en la curvatura de una sonrisa o en un tono de voz—. Todos hemos tenido alguna vez un sueño así: impreciso, luminoso, algo que no terminaba de hacerse realidad pero que, mientras existió, nos sostuvo por dentro y le dio sentido a nuestras batallas

Y cuando esos sueños se apagan, el dolor es muy particular. No hay fechas ni despedidas formales, nadie manda flores, pero uno siente igual que algo querido se rompió. Por eso este poema conmueve: porque pide un pequeño féretro, no para dramatizar, sino para honrar lo que fue importante. Para decir: esto que perdí era mío, era valioso, merecía cuidado.

No sólo lloramos lo que fue, sino lo que pudo haber sido y no fue. Todos tenemos algún sueño así guardado —o enterrado—: un amor que no llegó a tiempo, una promesa que se diluyó, un proyecto que no encontró suelo fértil.

Hablar de la muerte de un sueño de amor es reconocer que lo que imaginamos también nos forma, y que cuando se quiebra, necesitamos un espacio para nombrarlo, despedirlo y seguir. Este poema nos recuerda justamente eso: que hasta los sueños más delicados merecen ser velados con ternura.

Te invito a compartir ese duelo pequeñito y enorme a la vez: cuando lo que se muere es un sueño.

PARA ESCUCHAR HACÉ CLICK EN EL ENLACE Y SE TE ABRIRA UNA VENTANA CON EL REPRODUCTOR Y LUEGO DEBES HACER CLICK EN REPRODUCIR EN EL NAVEGADOR

https://www.ivoox.com/player_ej_162188345_6_1.html?c1

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *